Crónicas de los pingüinos

viernes, junio 23, 2006

El Pingüinófono

Usted...

Usted, querido (o querida, no faltaba más) internauta...
Si usted, como yo, nació en la psicodélica década de los setentas, seguramente recordará el Batitwist (en este momento, Emilia, que no tuvo la fortuna de nacer en esos años, ha de estar haciendo caras). En fin, estaba en que si usted, como yo, anda en sus treintas, seguramente recordará a la Gatúbela, al Acertijo, al Guasón, al Robin, que estaba cagadísimo, nada que ver con el Robin que pusieron después en las películas; el Robin de la serie de t.v. estaba para morirse de risa. Ahora seguramente todos ellos han de ser unos venerables ancianos, si no es que ya estarán viendo los rabanitos desde abajo, pero en esos años, El Joven Maravilla usaba unos shorts verdes y Bátman un mameluco gris. Habrá que agradecerle al Tim Burton el haberle dado una manita de gato al Dúo Dinámico.

Seguramente recordará usted el teléfono que tenía El Comisionado para comunicarse con Batman. Era un teléfono rojo de esos que tenían un disco y un diseño muy setentas. Miren lo que son las cosas, si uno va en la carretera, todavía el símbolo de los teléfonos es un disco con agujeros para marcar dándole vueltas, nada qué ver con los teléfonos de botones que ahora venden en cualquier tianguis. ¿El Comisionado? ¿Comisionado de qué? Ya pensándolo bien, es un título bastante baboso, ¿no?

Bueno, pues cuando El Comisionado tenía una bronca, tomaba su teléfono rojo y le llamaba a Batman. Y Batman dejaba de hacer lo que estuviera haciendo y se iba en chinga a ayudar al Comisionado.

Bueno, ¿y qué hago yo hablando de todo esto? se preguntará usted. No se me desespere y ya verá que este post vas a ir tomando forma, o por lo menos eso espero.
Pues el otro día, 21 de junio para ser exactos, Penguin Bop se aventó una tocada grandota; fue un evento privado con una producción muy ambiciosa y muy bien llevada y un staff de más de 50 personas entre cargadores, ingenieros de audio y de luces, rodies, electricistas, camarógrafos. En esta presentación, tuvimos el gusto de alternar con Don Armando Manzanero y Susana Zabaleta que se veía guapísima en un vestido rojo muy sexy.

¿Y Los Pingüinos? Quizás no sea yo el indicado para echarle flores a Penguin Bop, así que me limitaré a decir que Emilia se veía preciosa en vestido de noche y que como productor, la presentación de los pingüinos me dejó muy pero muy contento. Creo no equivocarme si digo que quienes hayan estado ahí estarán de acuerdo conmigo en que la tocada estuvo buenísima, modestia aparte. Lo demás se los dejo a su imaginación, al menos por el momento, porque aprovechamos para grabar un video; aún no estoy muy seguro de qué vamos a hacer con él, pero veremos la forma de que nuestros queridos seguidores puedan echarle un ojo cuando esté listo.
La preproducción del evento fue muy emocionante. Yo no sé qué piense cada quien de su trabajo, pero a mí esa cuestión de ver cómo un salón empieza a tomar forma hasta convertirse en un escenario de dieciseis metros, y todo ese malabarismo de pasar brincando cables y esquivando a los cargadores que pasan llevando unos tubos gigantescos para construir las torres y los puentes de iluminación y se conectan unas consolas del tamaño de mi cama, me parece un proceso realmente hermoso; así que voy a aprovechar para mandarle un abrazo y un beso a Miriam Rodríguez y a todo su staff de producción por su profesionalismo y su gentileza, y porque no sólo cuidó hasta el último detalle para que las cosas salieran como deben de salir, también cuidó de que en todo momento nos sintiéramos cómodos y contentos y que cuando Emilia marcara el "un, dos, un, dos, tres, cuatro", Los Pingüinos hicieran lo que saben hacer mejor.
En ese momento de preproducción, una de las cosas que más se agradecen es saber que contamos con algunos muy buenos amigos, porque hay veces que aparecerá por ahí un acertijo y nosotros no tenemos un batiteléfono. Ah, pero tenemos algo mejor, tenémos un pingüinófono. El pingüinófono es un modesto celular que nos permite comunicarnos con nuestros amigos para pedirles consejo, asesoría técnica y a veces simplemente para platicar y ordenar las ideas. En esta ocasión hubo muchas personas a las que llamé, pero quiero agradecer muy especialmente a tres: Agustín Bernal, bien conocido en el medio como uno de los contrabajistas más finos de este país, es también coproductor de Penguin Bop en el estudio de grabación. A pesar de tener una agenda apretadísima, Agustín sacó tiempo de no sé dónde para platicar conmigo por el pingüinófono y darme una estupenda asesoría técnica en medio de una charla sabrosísima. Omar Anguiano, que ya ha colaborado con nosotros como contrabajista en otras ocasiones, no dudé en llamarlo para que nos echara una mano en la prueba de sonido. Omar llegó con su profesionalismo y su buen humor de siempre. Sergio Ruelas; a Sergio tengo un montón de cosas qué agradecerle, además de su amistad; entre otras, que además de andar al pendiente de un montón de detalles técnicos y artísticos, puso su toque en la iluminación y me dio un par de consejos de esos que valen oro. Un abrazo a los tres.
En fin, todo esto para felicitar a todos aquellos que con su trabajo y su entusiasmo hacen posible que un salonzote de alfombra gris se convierta en un mar de plata.

1 Comments:

  • At 5:13 PM, junio 24, 2006, Blogger Emilia Badaracco said…

    Sí veía esa serie porque la pasaban en Uruguay cuando yo era chica, y me gustaba mucho. De hecho, la veía casi religiosamente cuando tenía menos de 6 años y vivía con mis abuelos.

     

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